"Uno siempre va poniendo melancólicamente un hogar, aun sabiendo que los hogares fracasan o se convierten en tumbas."
Francisco Umbral
Breve encuentro no tuvo demasiado éxito en taquilla cuando se estrenó en noviembre de 1945, aunque, tal como escribió David Lean en 1947, "La película fue muy bien en lo que se denomina cine de primera categoría". Un crítico dijo que se parecía "a una película francesa que a una inglesa", lo que, en aquellos tiempos, equivalía a un cumplido. De hecho, Breve encuentro obtuvo el primer premio del Festival de Cine de Cannes. Uno de los factores que sin duda debió influir fue el momento de su aparición: con la euforia del fin de la guerra y los traumas que ésta provocó, en una época en que la gente estaba intentando reconstruir sus vidas, no es de extrañar que no les agradase ver la mediocridad y las frustraciones de la vida cotidiana reflejadas en la pantalla, por mucha sensibilidad y buen gusto con que se hubiese hecho. Al mismo tiempo, la imagen que ofrecía de la vida en los alrededores de Londres debió parecerle bastante extraña a los espectadores de la época.El fascinante escrito de Lean sobre Breve encuentro revela la principal virtud de la película: su sincera y honesta descripción de personas normales y corrientes incapaces de hacer frente a experiencias que desbordan el limitado marco en que se desarrolla su gris existencia. En el lugar de entregarse a sus instintos, Laura y Alec renuncian a su amor no consumado a causa de sus sentimientos de culpabilidad y vergüenza. Por tanto, el código de clase media, basado en la lealtad al hogar y a la familia, permanece intacto. Lo más sorprendente y logrado de la película no era su realismo, sino su manera en que Lean lo manipula para crear un mundo lleno de fantasía. Mientras que los principales decorados son de carácter marcadamente realista (el bar de la estación, el restaurante Kardomah, con orquesta de señoritas incluidas, la modesta casa semiadosada de Laura), la estructura narrativa no tiene nada de realista. Los paseos de Laura y Alec por el campo, en el transcurso de los cuales descubren (o redescubren) el deseo sexual, son visiones panteístas, precursoras de las que aparecerán en su obra posterior. Y al margen de los sombríos interiores y de los exteriores campestres, la película tiene todo el aspecto que ha llegado a considerarse como característicos del "cine negro": las calles mojadas por la lluvia, el sucio paso subterráneo en el que Laura y Alec se dan furtivamente el primer beso, la sensación de que los personajes están atrapados por un sistema social represivo, etc.
La película es como un sueño o más bien una pesadilla. Cuando Laura empieza a recordar su aventura Lean utiliza como primera imagen del "flash-back" una sobreexposición de ella sentada al lado de la chimenea sobre los primeros planos de lo que recuerda. La asistencia al cine de Laura y Alec, en la que ven un tráiler de Llamas de pasión, articula el elemento de fantasía dentro de la película. Las imágenes consideradas tradicionalmente como románticas están también poderosamente presentes cuando, en el tren, Laura se ve a sí misma bailando en un gran salón, en una góndola o contemplando una puesta de sol en los Mares del Sur. La música despierta las fantasías de Laura, y domina todas las escenas de flash-back; no sólo se utiliza de manera brillante y creativa, sino que sirve para unir los elementos reales e imaginarios del filme.Dado que Laura es quien narra la película, debemos ser en todo momento conscientes de que toda ella está contemplada desde su punto de vista, de que los personajes no son sino reflejos subjetivos de su propio romanticismo y de su propio sentimiento de culpabilidad.

Breve encuentro sigue siendo hoy una obra fascinante y moderna. Una vez vista es difícil de olvidar a ese hombre y a esa mujer ajenamente casados y que coinciden a diario en una estación a la espera de los trenes que, cada tarde, a la salida del trabajo, los llevan en direcciones opuestas y de sus fugaces conversaciones al pie del reloj que, cada tarde les avisa de la inminente separación, que un día acabará por ser definitiva.
Ay, ya lo dijo una vez el poeta Shelley: "Amor: sólo una eternidad que no se alcanza."
17 comentarios:
Shelley!!!, Mery Shelley y Byron. No es una maravilla?
No he visto esta película que comentas, me ha gustado mucho el artículo, la voy a buscar. Me la apunto.Me ha interesado ese cruzarse cotidiano de vidas desconocidas.
Besos
Hola, Francisco.
No he visto la película pero tu fantástica entrada me ha emocionado y me animan a buscar la película.
Abrazos,
Ro
Con tus reseñas cinematográficas me ocurre lo mismo que cuando veía un cuadro explicado por un buen profesor de arte: me ayudas a ver más de lo que vería yo sola. ¡Gracias! Un fuerte abrazo
Hola PACO, me gusta mucho tu forma de contar y estructurar los comentarios, este tiene algo de romántico y decadente así como de la sordidez del cine negro.
Yo no la conocía, la intentaré buscar, de todas formas como tu dices al principio esta peli, como otras muchas cosas hay que verlas desde su momento histórico y su contexto, como túdices hacía poco que había terminado la guerra y en parte algunas de las cosas que cuentas puede que sean consecuencia de ellas.
Un saludo, tienes un gran blog
... o privilegio de locos.
No será, como decía Tagore, que leemos mal el mundo y decimos luego que nos engaña??
Eres bueno.
B e s o s
Fenomenal texto, Francisco, para una película como bien dices inolvidable y prueba además de la retroalimentación del cine para crear obras inmortales. De "Breve encuentro" a "El apartamento", y de éstas a "Deseando amar".
Un abrazo.
De nuevo un tren... Cuánto han dado los ferrocarriles al cine, y viceversa.
Hace tiempo que la ví (una de las maravillosas cosas de bloguear, de leeros a algunos de vosotros, es que estáis constantemente recordándome -y obligándome- revisionar un montón de esas películas que cualquier, sin miedo a pecar de pedante, podría llamar imprescindibles.
La recuerdo como una película fatalista, una película que deja en el espectador el triste mensaje de que es imposible revolver una situación nacida de la rutina y la monotonía, por mucha pasión que prometa provocar la alternativa. En ese mismo sentido (me sorprendo por la coincidencia) gira la historia de la película cuyo pretexto utilizaré dentro de dos entradas.
Una película que retrata la cobardía, el inmovilismo forzado por las apariencias, la incapacidad del ser humano para decidir para el precio que cuesta su libertad.
Qué bien escribes, Francisco.
Qué gusto volver a ver la peli a través de tus palabras!
Es una historia fantástica y si no me equivoco ya ha sido llevada al cine más veces. Recuerdo una con Sofía Loren y Richard Burton, también con un tren por medio. Luego, ya más moderna, la de Robert de Niro y Meryl Streep. Quizás de la que hablas sea la más poética para mi gusto.
Besos en blanco y negro.
Bardem en el papel de Juan Anonio en la última película de Woody Allen (Vicky, Cristina, Barcelona):"María Elena (Penélope Cruz)siempre decía que sólo el amor inalcanzado puede ser romántico".
Que precio hay que pagar para la libertad? Que precio hay que pagar para renunciar a ella?
Un texto fanástico! Felicidades!
Un beso
Me he puesto a bajar esta película. Creo que merece la pena verla. Tus comentarios y críticas siempre me son sugerentes y lo que temo es no poder opinar sin haber visto o leído las obras que analizas. Espero poder verla en los próximos días, amigo. Tu ensayo es espléndido como es habitual. Un saludo.
“Breve encuentro” es una película triste, por la historia, pero sobretodo, por lo que de realidad encierra la historia. Curiosamente, y a pesar de las veces que la he visto, nunca me había percatado de los detalles de realidad y fantasía y su relación con la realidad y fantasía de los personajes, y ahora que te leo, aparece tan evidente… Es lo bueno de ver las películas o leer los libros a través de tu mirada que nos descubres esos matices que sólo una sensibilidad como la tuya es capaz de captar…
“Una obra fascinante y moderna”, absolutamente de acuerdo contigo, y actual, tristemente actual, las cosas no han cambiado tanto como pensamos…
"Una eternidad que no se alcanza", dicen que la rutina mata al amor, yo creo que sólo en los casos en que en realidad nunca fue amor...
Un beso
Parece que esa te gustó de veras. No la he visto, no puedo opinar.
Seguí tu recomendación y leí "El hombre en el castillo": muy bueno. Lo que más me "inquieto" fue el uso (abuso) del IChing: el azar que parece gobernarlo todo y que indica que si lo que cuenta la novela no es verdad, no lo fue por poco.
Saludos.
Hola Francisco, me encantará ver la película. Ya he mirado en la web de la biblioteca y la tienen (¡increíble!), mañana me paso a buscarla, ya te contaré si la encuentro porque los dvd los tienen ordenados de cualquier manera.
Pero no te engañaré, prefiero las historias de amor que acaban bien, como la de "Enamorarse", tiene un argumento parecido a esta pero al final acaban juntos.
Un abrazo muy fuerte.
Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas
Habrá que apuntarla a la enorme lista de pelis por ver porque no tuve nunca ocasión.
Las eternidades nunca se alcanzan así que me ha encantado tu título...
Saludos!!!!
"Llegará un día en el futuro en que no piense en esto nunca más, en el que pueda mirar atrás y decir en paz y tranqulidad lo tonta que fui". Una de mis películas preferidas. Un maravilloso blanco y negro. Recuerdo la escena que comentas del tunel donde se encuentran los protagonistas. Esas sombras..Los breves encuentros muchas veces merecen la pena haberlos vivido. No creo que retrate la cobardía.
Un saludo
Una película que no se olvida, es verdad. Pequeña y maravillosa, como lo es el gran arte, el verdadero.
Esta obra de Lean me parece fascinante para la época. Está en mi reportaje sobre el amor en el cine, porque me parece de las más significativas al respecto. Historia de amor que no se consuma, siempre son las más románticas. Y como dices ese aire de film noir en su estilo. Si que es cierto que parecía más una película europea que yanqui. Un placer volver a verla.
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